Los médicos de la clínica en la que se encuentra internada Lindsay Lohan (la UCLA) afirmaron que la actriz no es una adicta, a pesar de lo que dijo la jueza que la envió a prisión y a rehabilitación.
Según fuentes cercanas a la actriz, la jueza Marsha Revel fue demasiado lejos al enviar por 90 días a prisión y rehabilitación a Lindsay, ya que en realidad no es una adicta.
A pesar de esto, a Lohan le han quitado todos los medicamentos (que eran por lo menos seis diferentes), y no ha tenido reacciones adversas de ninguna clase. Lo mismo ocurrió con el alcohol.
Se rumorea que a Lindsay Lohan le queda poco tiempo en esta clínica, y que podría salir incluso antes de lo previsto.

